Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo, a partir de hoy te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad

Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones: 

  1. Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
  2. Cierra los ojos.
  3. Respira hondo las veces que sean necesarias.
  4. Dale un sorbo a tu bebida…
  5. ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥

💬¿Quién nos sostiene cuando todo parece derrumbarse?💬

Ayer, mi primer sobrino recibió la Primera Comunión. Y, más allá del significado que cada persona le dé a este tipo de celebraciones, hubo algo que me llamó la atención.

En una época donde reservamos fechas con años de antelación, salones de celebraciones donde luego no se disfruta, o nos preocupamos más por que no falte comida antes que por que no falten sonrisas, lo que vivimos ayer no tuvo que ver con el lugar, ni con la comida, ni con los regalos o con lo que ‘se supone’ que ocurre en un día así.

Tuvo que ver con otra cosa: con las personas, con los vínculos, con esos momentos en los que, de alguna manera, alguien se siente acompañadx, miradx, celebradx, amadx.

Y me hizo pensar en algo que a veces olvidamos: en lo importante que es el amor en los procesos de sanación.

Y no hablo de un amor idealizado, ni de ese que ‘todo lo puede’, porque realmente el amor no todo lo puede.

Tampoco me refiero a frases que suenan bien pero que, en la práctica, pueden doler más que ayudar. Porque no, no todo se consigue ‘echándole ganas’.

Y decir eso, a veces, puede ser injusto y revictimizante.

Pero sí hay algo que marca una diferencia: no es lo mismo atravesar algo difícil en soledad, que hacerlo sintiendo que hay alguien ahí.

♥ Alguien que escucha.
♥ Que sostiene.
♥ Que no juzga.
♥ Que no intenta cambiarte constantemente.

Y quizá no siempre tenemos esos espacios, porque quizá no siempre hemos aprendido a construirlos o a elegirlos. Pero cuando aparecen, aunque sea en pequeños momentos, algo dentro se mueve, se recoloca, se recompone.

Porque sentirnos queridxs, aceptadxs, acompañadxs… se corresponde con una parte muy importante del proceso.

En todo esto hay algo importante: este apoyo, este amor, este sostén no se trata solo de recibirlo de fuera. También tiene que ver con permitirnos estar en esos lugares, aunque a veces nos cueste un poquito. Consiste en no cerrarnos del todo, en confiar -poco  poco-, en elegir vínculos que no duelan continuamente, en mantenernos en espacios donde ser no se convierta en una odisea.

Soy consciente de que esto no siempre es fácil, porque a veces implica revisar relaciones, tomar distancia, poner límites… Y esto, ya sabemos que es complicado.

Pero, si quieres, podemos empezar por algo más »suave»: reconocer qué te hace bien… y darte permiso para quedarte ahí. Porque quizá no podemos elegir todo lo que nos pasa. Pero, en algunos momentos, sí podemos elegir dónde apoyarnos.

Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte algunas preguntas para que reflexiones durante la semana:

🧠 ¿En qué espacios sientes que puedes ser tú sin demasiado esfuerzo?
🧠 ¿Qué personas te hacen sentir en calma… y cuáles en tensión?
🧠¿Te permites apoyarte en alguien cuando lo necesitas?

❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).


No siempre sabrás qué necesitas… pero quizá sí con quién quieres estar mientras tanto.


Nos leemos el próximo domingo☕.

Añade aquí tu texto de cabecera

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *