Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo,  te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad. 

Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones: 

  1. Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
  2. Cierra los ojos.
  3. Respira hondo las veces que sean necesarias.
  4. Dale un sorbo a tu bebida…
  5. ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥

💬Volver vs Regresar💬

El jueves por la tarde volví de África.

En el aeropuerto, me esperaban mi padre y mi madre, y ver sus sonrisas y sentir sus abrazos después de dos meses me llenaron el corazón de alegría, y más tras dos vuelos de regreso donde las lágrimas fueron mis compañeras de viaje.

Pero llevo unos días intentando entender qué es exactamente esto que siento… Porque, como he dicho en varias ocasiones, no quería volver. Y cuando lo cuento, algunas personas me miran como si no lo entendieran y me dicen: “pero si aquí tienes a tu familia, tu perro, tu casa, tu coche. Tus comodidades.”

Sí. Lo sé. Todo eso está aquí. Pero creo que hay cosas que no se pueden medir por lo que tienes.

En estos años que llevo viajando (y ya son 17 años conociendo el mundo) he sentido que no siempre echas de menos un lugar por lo que hay en él. Lo echas de menos por cómo te sentías cuando estabas allí. Porque a veces he hecho viajes maravillosos, pero no siempre he tenido la misma sensación.

La semana pasada hablábamos de los distintos tipos o rituales de despedida. Y esta semana coincido en que creo que nunca se nos enseña demasiado bien a despedirnos.

Sí, sabemos que tenemos que hacerlo…

…Sabemos que tras llegar, después llegará el viaje de vuelta.
…Que después de deshacerlas, hay que hacer de nuevo las maletas.
…Si la abres, luego tendrás que cerrar esa puerta.
…Subir a un avión / coche / barco / autobús.
…Y volver.

Pero que algo sea inevitable no significa que sea fácil.

👋🏾 Hay despedidas que hacemos sabiendo con total seguridad que volveremos.

👋🏾 Otras que sabemos que probablemente no.

👋🏾 Y hay algunas en las que no quieres irte, aunque sepas perfectamente que tienes que hacerlo.

Esta ha sido una de esas.

Al llegar allí, supe que dos meses me sabrían a poco. Y, al principio, esto me agobió y cada noche me iba a la cama con un pellizco en el pecho pensando: ‘uf, ya me queda un día menos y me da vértigo la velocidad del tiempo.’ Después cambié el chip y comencé a vivir cada día sin pensar en esto. Pero, inevitablemente, durante los últimos días allí empecé a sentir esa mezcla extraña entre disfrutar de cada momento y saber que se estaba acabando. 

🌍 Cada día, miraba cada lugar y pensaba que quizá esa era la última vez.
🌍 Cada día, abrazaba a las personas de mi entorno e, irremediablemente, alargaba un poquito más el momento.
🌍 Cada momento que tocaba despedirme, se me llenaban los ojos de lágrimas al no saber cuándo volvería a ver a esas personas.
🌍 Cada vez que terminaba de compartir algún momento, se me encogía el corazón sabiendo que esa era la última vez.
🌍 Cuando tenía que quitarme la bata o cerrar la puerta del despacho del hospital, sabía que dejaba atrás rutinas que hace apenas unas semanas ni siquiera existían en mi vida.

Y entonces, en mitad de una noche de miércoles, llegó el momento de marcharme. Y una parte de mí se quedó allí.

💔En sus lágrimas que mezclaban alegría y tristeza.

💔En sus palabras llenas de agradecimiento. ‘Compañera’. ‘Humana’. ‘Dispuesta’. ‘Hermana’. ‘Madre’. ‘Amiga’.

💔En sus abrazos llenos de ternura.

💔En sus besos llenos de cariño.

💔En nuestras noches de parchís.

💔En nuestras noches de sábado o mañanas de domingo preparando recetas de cocina española escuchando Afrobeats, y llorando de risa. 

💔En la tierra más roja que he visto en mi vida.

El jueves por la tarde, mientras compartía un ratito con una de mis hermanas nada más volver, me dijo: “pero Nere, esta sensación ya la tuviste cuando volviste de Senegal.” Esas mismas palabras me despertaron el viernes en un mensaje de una de mis amigas.

Y sí. Se parece. Pero no es lo mismo.

En octubre de 2024 tampoco quería volver. Pero entonces volver significaba enfrentarme a algo: a los problemas que había dejado aquí, a mi matrimonio que ya no tenía solución, a una conversación decisiva, a las habladurías, a todo lo que vino después.

En aquel momento, creo que una parte de mí quería quedarse allí no solo por lo bello que había conocido, sino porque volver significaba volver al dolor.

Pero ahora es diferente.

Ahora no me he querido quedar porque estuviera huyendo de algo. He querido quedarme porque había encontrado algo. Y creo que esa diferencia importa.

Quizá una de las cosas más extrañas de regresar sea descubrir que el lugar al que vuelves sigue siendo el mismo… pero tú ya no.

Tu casa sigue ahí.

Tus cosas siguen ahí.

Tu familia sigue ahí.

Tu perro te espera.

Todo parece estar en su sitio.

Pero tú has cambiado.

Y no puedo evitar hacerme una pregunta un poco incómoda: ¿Qué pasa cuando vuelvo (o vuelves) a casa y ya no la siento (o sientes) exactamente como antes?

No significa que no quieras a las personas que están allí. No significa que no valores lo que tienes. No significa que quieras renunciar a todo. Y tampoco significa necesariamente que quieras vivir para siempre en otro lugar.

Todo esto que siento, o que sientes, a veces simplemente significa que hemos descubierto otras formas de estar, otras rutinas, otras relaciones, otra versión de ti.

Y después de conocerlas, volver a encajar exactamente en la vida de antes puede resultar difícil.

Por eso, me parece importante decirte, y decirme, que regresar de algo tan removedor no significa volver al punto de partida…

🏠 A veces vuelves a la misma casa, pero no a la misma vida.

🏙️ Vuelves a las mismas calles, pero las miras diferente.

🧑🏾‍🧑🏽‍🧒🏼Vuelves a las personas de siempre, pero tú ya no eres exactamente la persona que se fue.

Y quizá por eso algunos regresos tienen algo de despedida. Porque mientras vuelves, también estás dejando atrás una versión de ti: la que llegó allí sin saber qué iba a encontrar; la que todavía no conocía esas calles; la que no sabía qué conversaciones tendría en ese nuevo idioma; la que no imaginaba cuánto podía llegar a echar de menos un lugar que, unas semanas antes, ni siquiera formaba parte de su vida.

Y ahora toca volver a estar aquí. Y creo que también tengo que aprender a estar en este regreso… Sin exigirme sentirme feliz porque he vuelto, sin pensar que debería estar agradecida cada minuto porque aquí tengo todo lo que tengo.

Como hemos dicho muchas veces, podemos sentir cosas que pueden parecer contradictorias entre sí, pero pueden convivir perfectamente. Por ejemplo:

  • Puedo agradecer lo que tengo, y echar de menos África.
  • Puedo querer a mi familia, y necesitar distancia.
  • Puedo estar feliz de volver a ver a mi perro y dormir con él, y llorar mientras lo paseo porque he dejado atrás una vida que, aunque haya sido breve, ha significado mucho para mí.
  • Puedo querer mi casa, y preguntarme si algún día querré que mi casa esté en otro lugar.

Puede que os resulte complicado de entender, pero echar de menos un lugar no significa rechazar el lugar al que has vuelto.

Así que bueno, ahora tal vez tengo que saber que volver también significa aprender a despedirme, aprender a llegar, aprender a regresar. Y, sin duda, a aceptar que algunas experiencias nos cambian tanto que después necesitamos un tiempo para reconocernos otra vez en nuestra propia vida.

Por eso, mientras vuelvo, necesito sentir que es válido echar de menos, permitir que una parte de mí todavía esté allí, y poco a poco descubrir qué hago con todo lo que me he traído de vuelta.

Queridx amigx que me lees mientras te abro el corazón: viajar también puede ser irse de un lugar y volver con otro dentro❤️.

…

Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte unas preguntas para que reflexiones durante la semana:

🧠¿Alguna vez has vuelto a un lugar y has sentido que ya no era exactamente tu casa?
🧠¿Has tenido que despedirte de una etapa de tu vida aunque, en realidad, no quisieras que terminara?
🧠¿Qué pasa cuando la vida a la que vuelves ya no encaja del todo con la persona que eres ahora?

❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).


A veces primero toca aterrizar. Y después despedirse, incluso de aquello que todavía echamos de menos ♥


Nos leemos el próximo domingo☕.

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