☕ Café número #27☕
Hola a todas/os.
Mi nombre es Nerea, y hace diez años que terminé la carrera de Psicología. Desde entonces, mucha gente ha querido ‘tomarse un café’ conmigo.
‘Y así hablamos un ratito’ -decían-.
Pero realmente sé que lo que querían era un espacio de reflexión, de desahogo o de ayuda.
Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo, te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad.
Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones:
- Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
- Cierra los ojos.
- Respira hondo las veces que sean necesarias.
- Dale un sorbo a tu bebida…
- ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥
💬Sobre las despedidas💬
Ayer fui a un funeral. Te lo suelto así, de sopetón, y quizá te estés preguntando por qué te cuento algo que, a priori, no parece muy agradable como es enterrar a alguien que ha muerto, o qué hay de novedad en un funeral para que te lo traiga al café.
Pues la hay.
La persona fallecida era el padre de una compañera del hospital, y falleció hacía poco más de un mes, justo la misma semana que yo llegué.
Durante este tiempo, la familia preparó folletos con información sobre su vida: quién había sido, de dónde venía, su familia, su historia…, también habían organizado autobuses por si alguien no podía desplazarse hasta el lugar del entierro.
Pero el funeral de ayer no era solamente un momento: era todo un fin de semana. El viernes hubo misa, a la que asistí también junto con no sé cuántas personas más. Ayer fue el enterramiento, y hoy vuelve a celebrarse otra misa.
Pero, lejos de convertirlo en un mar de lágrimas, alrededor del enterramiento hubo música, bailes, colores llamativos, comida, gente reunida, conversaciones…
Y mientras ayer estaba allí, pensé en lo diferente que puede ser nuestra manera de entender una despedida. Porque, realmente, ¿cuándo o cómo nos despedimos de alguien?
En España, cuando pensamos en un funeral, probablemente nos viene a la cabeza una iglesia, un entierro, flores y personas vestidas de negro.
Quizá haya lágrimas…
…Quizá haya silencio…
…Quizá alguien diga unas palabras sobre la persona que ha muerto (que a veces no se corresponden con la realidad, pero prima el ‘respeto’ por la persona fallecida).
Y después volvemos a casa, sin querer reír durante un tiempo por no faltar en respeto a la persona fallecida o a la familia, o incluso sin escuchar música o sin poner siquiera la televisión.
Pero no tiene por qué ser así. Por eso te cuento esto hoy en el café.
Hay lugares donde la despedida se convierte en una celebración mucho más larga: hay familias que cantan, que bailan, que comen juntas, que cuentan historias, que recuerdan, que se reúnen durante días.
Y también hay tradiciones religiosas con rituales muy diferentes. En muchas comunidades musulmanas, por ejemplo, la despedida incluye la oración funeraria y el entierro, dentro de una tradición que entiende la muerte desde la Fe y el retorno a Dios.
¿Por qué te digo esto hoy? Porque no hay un único ritual de despedida, no hay una única manera de colocar flores, no hay una única forma de llorar. Y quizá tampoco haya una única forma de despedirse.
En mi caso, por ejemplo, ayer no sentí que estuviera solamente ante una muerte. Porque había tristeza, por supuesto, pero también había algo que me llamó especialmente la atención: la sensación de que no estaban reunidxs únicamente para lamentar que esa persona ya no estuviera. También estaban allí para recordar que había estado, que había vivido 88 años, que había tenido una historia, una familia, amistades, momentos buenos y malos. Una vida que, en definitiva, merecía ser contada y celebrada.
Y pensé que hay algo muy diferente entre despedirnos solamente desde el dolor de haber perdido a alguien y despedirnos también desde la gratitud de haberlo tenido.
Porque cuando alguien muere, podemos quedarnos mirando todo lo que ya no está, la conversación que ya no tendremos, el abrazo que ya no podremos dar, los planes que no ocurrirán… Pero también podemos mirar hacia atrás, hacia todo lo que sí ocurrió 💛.
No todas las despedidas tienen que parecerse.
A veces pensamos que nuestra manera de hacer las cosas es la manera de hacer las cosas. Hasta que llegas a otro lugar y descubres que existen otras formas de vivir prácticamente todo.
También la muerte.
Y eso me hace pensar en algo que ocurre mucho más allá de los funerales: también pasa con el duelo, con el amor, con la familia, con la crianza, con las relaciones, con la forma de celebrar, con la forma de sufrir…
Cuando en consulta trabajo casos de duelo, hago mucho hincapié en que no siempre podemos decidir cuándo o cómo termina una vida. Pero, en cierta medida, sí podemos decidir cómo queremos recordarla.
¿Qué quiero decir? Pues que también nosotrxs decidimos cómo recordar: podemos hablar de esa persona, contar sus historias, escuchar sus canciones, mirar sus fotografías, reírnos de alguna de sus ocurrencias, llorar, celebrar, guardar silencio, reunirnos.
O simplemente sentarnos junto a alguien y decir:
“Me acuerdo de él.” / “Me acuerdo de ella.”
Quizá todas esas cosas también forman parte de una despedida… Porque despedirse de alguien no significa olvidar a esa persona. Y celebrar una vida no significa que no duela su ausencia.
A veces podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo: llorar porque alguien se ha ido. Y sonreír porque estuvo 💛.
…
Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte unas preguntas para que reflexiones durante la semana:
🧠¿Cómo te gustaría que te recordaran?
🧠¿Qué cosas de las personas que ya no están contigo quieres seguir contando?
🧠¿Cuánto de nuestra forma de entender la muerte pertenece realmente a nosotrxs y cuánto hemos aprendido de nuestra cultura?
❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).
Qué pena que te hayas ido… Pero qué suerte que hayas estado ♥
Nos leemos el próximo domingo☕.