Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo,  te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad

Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones: 

  1. Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
  2. Cierra los ojos.
  3. Respira hondo las veces que sean necesarias.
  4. Dale un sorbo a tu bebida…
  5. ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥

💬Sobre las etapas que terminan💬

Ya llevamos 13 cafés juntxs… ¡13! Mi número favorito ♥

Así que bueno, esta semana vamos a ponernos un poquito más sentimentales para celebrar que llevamos ya un buen número de domingos tomándonos el café en compañía. Os cuento:

El viernes se graduó mi sobrina ❤️. Tiene solo cinco -casi seis- años, y ya terminó su etapa de Educación Infantil. Ella es una niña fuerte, sensible, inteligente, valiente, capaz… Una niña observadora, charlatana, con un corazón libre y puro.

Mientras la veía con su birrete, rodeada de sus compañeras y compañeros, no podía dejar de ver cómo se le caían las lágrimas. Porque mi niña no estaba especialmente feliz, más bien, viéndola así, parecía triste porque no quería irse de su cole, ni despedirse de su seño, ni dejar atrás un lugar donde ha sido querida, cuidada y feliz. Un espacio donde, a pesar de la incertidumbre que nos invadió en su nacimiento puesto que estábamos en plena expansión de COVID-19, ha empezado a conocer más sobre la vida, sobre la socialización, sobre la responsabilidad y las tareas.

Y verla llorar era complicado, pero el mensaje que leía en ella me pareció bonito. Porque a veces pensamos que estar tristes cuando algo termina significa que no estamos preparadas o preparados para avanzar.

Pero no siempre es necesariamente así. Porque, ¿cómo no va a llorar al despedirse después de tres años compartiendo primeras experiencias con tantas personas? Esta etapa ha sido muy importante para ella: ha empezado a escribir, ha empezado a leer -siempre con la fiel ayuda de su súper mamá-, ha aprendido a hacer manualidades, se le han caído sus primeros dientes, y hasta ha compartido con sus amigxs y seños la ilusión por ser hermana mayor.

Y por eso, lejos de no querer avanzar, y a pesar de que ella aún no sepa leerlo así, sus lágrimas no significaban dolor, sino que reflejaban la nostalgia por decirle adiós a un espacio donde ha aprendido mucho. 

No podemos olvidarnos de que la etapa que transcurre entre los 3 y los 6 años de edad conlleva una evolución radical de su desarrollo: aumenta la autonomía, explosiona el lenguaje, comienza la identificación y gestión emocional, se refinan sus habilidades motoras y sociales, se potencia su atención y memoria, comienza a integrarse razonamientos…

Por eso, aunque el viernes mi niña se despidió de su cole entre lágrimas, no lo hizo porque no está preparada para avanzar, sino por la nostalgia de todo lo vivido, pero llena de aprendizajes. Y, lo más importante, rodeada de mucho amor ♥.

Mi pequeña M., que nunca, nadie, haga que tu voz se apague 💪.

Además, el viernes también terminó una etapa importante otra persona especial en mi vida. Una de mis amigas emprende un nuevo camino laboral en una de esas oportunidades que sabes que tienen sentido, pero no por ello la tomas libre de nervios, dudas o preguntas.

Porque los cambios, incluso cuando son deseados, suelen venir acompañados de incertidumbre. 

Creo que, aunque nos gustaría, nadie llega completamente preparada/o a una nueva etapa. Y mira que nos gustaría recibir una señal clarísima de que estamos tomando la decisión correcta…Que alguien nos garantizara que todo va a salir bien, que no nos vamos a equivocar.

Para la vida rara vez funciona así. Y, la mayoría de las veces, avanzamos con una extraña mezcla entre ilusión y miedo, ganas y nostalgia, emoción y vértigo.

Y esto, créeme, es normal. Porque crecer consiste en seguir caminando aunque el miedo venga contigo un rato.

Terminando este café no dejo de pensar en mi sobrina, en cómo dentro de unos meses entrará en una clase nueva, con profes nuevas, con responsabilidades nuevas. 

Y mi amiga, que dentro de unos días cruzará una nueva puerta; se sentará en un nuevo despacho; se reunirá con nuevas personas; atenderá nuevos procesos. Y lo hará, al principio, llena de dudas. 

Pero, seguramente, cuando llegue el momento, las dos acabarán encontrando allí su sitio también.

Como lo hicieron aquí hace unos años.

Como lo hacemos todas las personas, una y otra vez.

Porque, aunque a veces lo olvidemos, nuestra vida está hecha de etapas, de lugares que parecían definitivos y no lo fueron, de personas que nos acompañaron durante un tiempo, de versiones de nosotras mismas que tuvieron sentido en un momento concreto.

Y, de repente, despedidas.

Y, de nuevo, comienzos. Muchos comienzos…

Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte unas preguntas para que reflexiones durante la semana:

🧠 ¿Qué etapa de tu vida está llegando a su fin?
🧠 ¿Qué parte de ti siente miedo ante lo que viene?
🧠 ¿Y qué cosas buenas has encontrado otras veces cuando te atreviste a dar el siguiente paso?

❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).


Que estés triste cuando algo termina no siempre significa que no estés preparadx para avanzar. Tal vez significa que lo que termina mereció la pena ♥


Nos leemos el próximo domingo☕.

Añade aquí tu texto de cabecera

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *