Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo,  te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad

Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones: 

  1. Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
  2. Cierra los ojos.
  3. Respira hondo las veces que sean necesarias.
  4. Dale un sorbo a tu bebida…
  5. ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥

💬Sobre las cosas que no sabemos hacer💬

Esta semana no tenía muy claro sobre qué escribir. Y, curiosamente, anoche la vida terminó dándome una idea.

Hoy es el cumpleaños de una amiga, y anoche fui a Sevilla a cenar y pasar un rato con ella y sus amigxs. Al volver al parking donde había dejado el coche… ¡Sorpresa! Rueda pinchada.

Afortunadamente, nunca se me había pinchado una rueda fuera de casa, y siendo casi las 3 de la madrugada no tenía muchas opciones. Como nunca había cambiado una rueda, llamé a la grúa y les indiqué mi dirección.

Mientras el señor de la grúa la cambiaba le dije, con naturalidad, que algún día me gustaría aprender a cambiar ruedas porque nunca se sabe cuándo puede hacer falta.

Cuando terminó y firmé el parte de la grúa, me dio la mano para despedirse y me dijo:

‘Señora, usted no cambie ruedas. Eso es cosa de hombres.’

¡¡¿¿CÓMO!!??

Reconozco que me molestó, porque sabéis que parte de mi trabajo, y mi día a día, consiste en derribar y desmontar mitos y estereotipos, y me molesta ver cómo algunas personas siguen intentando decidir por nosotras qué deberíamos saber/poder hacer y qué no.

Así que, tranquilamente, le dije:

‘No, señor. Eso no es cosa de hombres, es cosa de quien sabe hacerlo.’

Y bueno, es algo en lo que vine pensando todo el camino, y me hizo recordar algunas situaciones pasadas en los últimos años.

Porque la verdad es que nadie nace sabiendo cambiar una rueda. Igual que nadie nace sabiendo poner límites, gestionar un duelo, pedir ayuda, marcharse de un lugar que ya no hace bien o empezar de nuevo…

A todo esto aprendemos, o intentamos aprender, a lo largo de los años. Y, sin embargo, vivimos rodeadxs de mensajes que nos dicen qué deberíamos saber hacer según nuestra edad, nuestro género o sexo, nuestra profesión o nuestro papel en la vida.

Pero la realidad es más humilde… La mayoría de las personas, a pesar de que sabemos que existen manuales y ayudas para ciertos temas, vamos improvisando, aprendiendo sobre la marcha, equivocándonos, probando, volviendo a intentarlo.

Y esto, aunque a veces sinceramente cueste más, lleva implícito algo que -al menos a mí- me parece bonito: la humanidad del desconocimiento. Porque reconocer que no sabemos hacer algo no nos sabe inválidxs, ¡sino humanxs!

De hecho, muchas veces el problema no es no saber, sino creer o dar por hecho que deberíamos saberlo ya.

‘Niña, con lo grandecita que eres, ya deberías saber hacer…’

Y, tras este tipo de comentarios, aparece la vergüenza, la comparación, la sensación de ir tarde… Pero, ¿quién decidió cuándo era el momento correcto para aprender algo?

Hay personas que aprenden a conducir con 40 años, a poner límites con 50, se sacan una carrera universitaria cuando sus amistades se están casando, hipotecando o teniendo hijxs… He incluso hay personas que aprenden a quererse a sí mismxs pensando que ya era demasiado tarde.

Y no pasa absolutamente nada, porque no hay una línea temporal idéntica para todas las personas del mundo ♥.

Tal vez podríamos parar un segundo a darnos cuenta de que la vida no es un examen ni tiene un calendario universal que marque cuándo tienes que dominar cada habilidad o entender cada lección.

Así que tal vez este café no trata sobre aprender a cambiar una rueda, sino de la importancia de saberte vulnerable, de pedir ayuda y de aprender porque, hay cosas que no sabes. Y, tal vez, es liberador reconocer que no tienes por qué saberlo todo ❤️.

Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte unas preguntas para que reflexiones durante la semana:

🧠 ¿Qué cosa sigues pensando que «deberías saber hacer ya»?
🧠 ¿Qué aprendizaje has ido posponiendo por miedo a sentirte torpe o insuficiente?
🧠 ¿Y qué pasaría si dejaras de juzgarte por no saber… y empezaras simplemente a aprender?

❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).


No saber algo no te hace incapaz. Solo significa que todavía estás aprendiendo ♥


Nos leemos el próximo domingo☕.

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