☕ Café número #24☕
Hola a todas/os.
Mi nombre es Nerea, y hace diez años que terminé la carrera de Psicología. Desde entonces, mucha gente ha querido ‘tomarse un café’ conmigo.
‘Y así hablamos un ratito’ -decían-.
Pero realmente sé que lo que querían era un espacio de reflexión, de desahogo o de ayuda.
Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo, te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad.
Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones:
- Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
- Cierra los ojos.
- Respira hondo las veces que sean necesarias.
- Dale un sorbo a tu bebida…
- ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥
💬El silencio no protege💬
Esta semana, una de las mañanas que salí a correr, vi a una señora que iba a empezar su jornada laboral en su pequeña boutique y tenía unos vestidos preciosos, así que me pasé a saludarla y preguntarle un poco.
Ayer recogí un vestido hecho por ella misma en apenas unas horas. Azul, adaptado a mí para no sentirme rara con los diseños africanos (preciosos, pero cada cuerpo necesita su forma y su estilo ♥).
Y lo he estrenado esta mañana para ir a misa, como lo vengo haciendo en las últimas tres semanas desde que llegué a mi destino. No porque yo sea creyente ni practicante en realidad, sino por acompañar a las personas con las que vivo, por convivir al 100%, por formar parte de su día a día, y de su realidad.
Mientras me vestía esta mañana, pensaba en lo fácil que ha sido para mí acceder a este vestido, a su precio, y a tantas otras cosas que en el día a día no valoramos.
Como la propia vida, por ejemplo.
…
Para este café me vais a permitir que me ponga un poquito más seria que de costumbre, porque el próximo 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
En este 2026 la campaña de la OMS mantiene el lema “Changing the narrative on suicide” y propone cambiar la narrativa: pasar del silencio y el estigma a conversaciones abiertas, compasivas y orientadas a pedir ayuda.
Así que este año quiero aprovechar este espacio que estamos creando entre todxs para hablar de algo de lo que muchas veces seguimos hablando demasiado poco: el suicidio.
No desde las estadísticas, desde las cifras, ni desde una definición de manual. Sino desde las personas.
Porque para mí este tema no es impersonal, no es ajeno, no es lejano…
Desde que tengo 12 años, el suicidio forma parte de mi historia familiar. He vivido varias pérdidas por suicidio y, desde que soy psicóloga, también forma parte de algunas de las historias que llegan a consulta:
- Personas que han pensado que no quieren seguir viviendo…
- Personas que sienten que ya no pueden más…
- Personas que han tenido una tentativa…
- Familias que no saben cómo reaccionar cuando alguien les dice que quiere morir…
- Y personas que han perdido a alguien y se quedan después con una mezcla de dolor, preguntas, culpa, rabia y un silencio que muchas veces pesa muchísimo.
Pensando en este día, también pienso en esa llamada que no pude responder a tiempo porque estaba en una reunión de trabajo y no tenía el teléfono a mano; pienso en mi padre y en la llamada que él sí recibió pero con la que no pudo hacer más que guardarla en su recuerdo; pienso en mi primo y en su padre; pienso en mi abuela, en su llanto desesperado, en su dolor perpetuo… Pienso en la paciente que me decía que morir era la única solución, en esa otra persona que no sabía canalizar la rabia y pensaba que la muerte era lo más sencillo, en esa madre preocupada al escuchar oír la palabra maldita.
Y digo palabra maldita, porque no es fácil decirla, ni escucharla, ni atenderla, ni entenderla, ni trabajarla. Por eso hoy quiero hablar de algo que puede parecer muy sencillo, pero que todavía nos cuesta mucho: hablar de suicidio sin pensar que hacerlo es peligroso.
Durante mucho tiempo hemos escuchado que hablar de suicidio puede “dar ideas”…
… Que si alguien está pensando en suicidarse, es mejor no preguntarle directamente…
…Que si lo menciona, quizá solo quiere llamar la atención…
… Que si realmente quisiera hacerlo, no lo contaría…
…Que tiene una familia maravillosa…
…Que tiene muchas cosas por las que vivir…
…Que tiene que pensar en sus hijos…
…Que la vida es muy bonita…
…Que hay personas que están peor…
Y, aunque algunas de estas frases puedan salir del miedo, del amor o de la impotencia, ninguna de ellas ayuda demasiado cuando alguien está sufriendo hasta el punto de pensar que morir puede ser una salida.
Porque cuando una persona llega ahí, probablemente no necesita que le expliquemos por qué debería querer vivir… Necesita sentir que puede contar lo que le está pasando sin ser juzgada.
Necesita que alguien pueda escuchar incluso aquello que nos da miedo escuchar.
Necesita ayuda. Y necesita que nos tomemos en serio su sufrimiento.
⚠️ Hablar de suicidio no significa provocar un suicidio.
⚠️Preguntar directamente tampoco significa introducir una idea que antes no existía.
A veces, simplemente, significa abrir una puerta. Una puerta que hasta ese momento estaba cerrada porque la persona tenía miedo de decir lo que estaba pensando.
Cuando escucho la frase ‘Solo quiere llamar la atención’ me preocupo especialmente. Porque incluso cuando alguien está intentando pedir atención, ¿no deberíamos preguntarnos qué está intentando comunicar con ella?
Necesitar atención no es un defecto. Necesitar ayuda tampoco.
Si alguien está diciendo “no puedo más”, quizá la pregunta no debería ser: “¿Lo dice de verdad?” sino: “¿qué está necesitando y cómo podemos ayudarle?”
No podemos saber desde fuera qué hay exactamente detrás de una idea suicida. Porque a veces existe un deseo de morir, otras un deseo desesperado de dejar de sufrir.
A veces ambas cosas conviven. Y muchas veces también existe ambivalencia: una parte de la persona puede querer desaparecer y otra puede estar buscando desesperadamente una razón para quedarse.
Por eso no podemos reducir una crisis suicida a una frase, a una decisión racional o a un “quiere hacerlo / no quiere hacerlo”.
Hay sufrimientos que estrechan tanto nuestra manera de ver el mundo que, durante un tiempo, parece que no existen más opciones. Y ahí es donde necesitamos acompañamiento.
Una de las preguntas que más miedo puede dar es cuando alguien me dice: ¿qué hago si una persona cercana me dice que se quiere suicidar?
Porque cuando alguien que queremos nos dice algo así, podemos quedarnos completamente bloqueadxs. Naturalmente…
Pero, llegado ese momento, no busques hacer intervenciones de crisis perfectas ni te esfuerces en encontrar palabras sutiles por miedo a ‘provocarle’ las ganas.
Puedes empezar por algo mucho más sencillo, por un…
💛 “Gracias por contármelo.”
💛 “No tienes que pasar por esto a solas.”
💛 “Quiero entender qué te está pasando.”
Y también puedes preguntar directamente:
“¿Estás pensando en suicidarte?”
Sin rodeos innecesarios, sin dramatizar ni enfadarte; sin hacer que la persona se sienta culpable por habértelo contado.
Escuchar no significa convertirte en su psicólogx, y acompañar tampoco significa que tengas que solucionar su vida.
Tu papel puede ser mucho más sencillo y, a la vez, muchísimo más importante: no dejar que atraviese ese momento completamente a solas y ayudarle a conectar con la ayuda que necesita.
Si existe un riesgo inmediato, es importante buscar atención urgente y no dejar sola a la persona mientras se consigue ayuda.
Porque prevenir el suicidio no es responsabilidad de una única persona, ni de una familia, ni de una pareja, ni de unx psicólogx.
Es una responsabilidad colectiva.
Y si me estás leyendo desde el otro lado, si eres una de esas personas que se ha quedado a este lado de la vida mientras ha visto marcharse a un ser querido, respira hondo y léeme fuerte: el duelo por suicidio también necesita un lugar donde existir.
Porque puede venir acompañado de preguntas muy difíciles.
- “¿Podría haberlo evitado?”
- “¿Por qué no me lo dijo?”
- “¿Por qué no me di cuenta?”
- “¿Qué hice mal?”
- “¿Y si hubiera estado allí?”
Preguntas para las que muchas veces no existe una respuesta sencilla. Y quizá una de las cosas más dolorosas sea intentar encontrar una explicación que consiga hacer que todo encaje.
Pero hay historias humanas que no caben en una única explicación. Y hay pérdidas que no se resuelven encontrando una respuesta perfecta.
Sino que, simplemente, se atraviesan.
Con ayuda.
Con tiempo.
Con otras personas.
Y, sobre todo, sin tener que esconderlas.
Como os decía al principio, este año, la campaña del Día Mundial para la Prevención del Suicidio habla precisamente de cambiar la narrativa, de pasar del silencio y el estigma a conversaciones más abiertas, más compasivas y más humanas.
Y creo que tenemos mucho trabajo por hacer: tenemos que aprender a hablar de suicidio sin convertirlo en un tabú, a preguntar sin miedo, a escuchar sin juzgar, a pedir ayuda antes de llegar al límite, a dejar de utilizar la culpa como argumento para que alguien siga viviendo…
A entender que una persona en crisis no necesita que le recordemos todo lo que tiene que perder, necesita que le ayudemos a encontrar alternativas al dolor que está viviendo, y también necesitamos hablar de prevención más allá de las crisis.
De salud mental.
De soledad.
De vínculos.
De acceso a atención psicológica y psiquiátrica.
De desigualdad.
De violencia.
De precariedad.
De acompañamiento.
De comunidades donde pedir ayuda no sea un signo de debilidad.
Prevenir el suicidio no empieza únicamente cuando alguien dice “quiero morir”, sino que empieza mucho antes:
- Cuando construimos espacios donde una persona pueda decir: “no estoy bien.”
- Y alguien pueda responder: “estoy aquí. Cuéntame.”
…
Si este tema te toca de cerca, si estás pasando por un momento de crisis, tienes pensamientos de suicidio o te preocupa que alguien cercano pueda estar en riesgo, no tienes que manejarlo a solas.
Si estás en España:
- 024 – Línea 024 de atención a la conducta suicida. Gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, todos los días. También pueden llamar familiares y personas cercanas que estén preocupadas por alguien.
- 112 – Emergencias Si existe un riesgo inmediato o una situación de emergencia, llama al 112 o acude al servicio de urgencias más cercano.
- Y si no estás en España, puedes contactar con el servicio de emergencias o la línea de crisis de tu país.
No necesitas esperar a estar peor para pedir ayuda. Si puedes, cuéntaselo a alguien ❤️.
…
Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte unas preguntas para que reflexiones durante la semana:
🧠 ¿Podrías preguntarle a alguien que quieres cómo está de verdad, aunque la respuesta pueda incomodarte?
🧠 ¿Qué haces cuando alguien te habla de su sufrimiento: escuchas o intentas solucionarlo rápidamente?
🧠¿Y si algún día eres tú quien siente que no puede más, ¿sabes a quién podrías acudir?
❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).
A veces, empezar a hablar no soluciona el dolor, pero puede hacer que alguien deje de atravesarlo a solas ♥
Nos leemos el próximo domingo☕.