☕ Café número #22 ☕
Hola a todas/os.
Mi nombre es Nerea, y hace diez años que terminé la carrera de Psicología. Desde entonces, mucha gente ha querido ‘tomarse un café’ conmigo.
‘Y así hablamos un ratito’ -decían-.
Pero realmente sé que lo que querían era un espacio de reflexión, de desahogo o de ayuda.
Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo, te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad.
Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones:
- Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
- Cierra los ojos.
- Respira hondo las veces que sean necesarias.
- Dale un sorbo a tu bebida…
- ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥
💬Cuando lo diferente deja de ser extraño💬
Hace una semana que llegué al lugar al que realmente venía. Como os comenté, después de unos días de incertidumbre, documentos, aeropuertos, cambios de planes y mucha espera, por fin estoy aquí. Y estoy muy contenta.
Estoy aprendiendo.
Estoy observando.
Estoy trabajando.
Y, sobre todo, estoy descubriendo.
Porque cuando llegas a un lugar nuevo, hay algo que ocurre inevitablemente: te das cuenta de que no todo funciona como tú pensabas que funcionaba.
¿Qué quiero decir con esto? Pues que aquí la comida es diferente, las bebidas son diferentes (incluso tengo que lavarme los dientes de forma diferente), los horarios son diferentes, los ritmos son diferentes, las formas de relacionarse son diferentes, la manera de trabajar puede ser diferente, la gestión de algunas cosas es diferente, la forma de entender determinadas situaciones también puede ser diferente…
Y podría seguir haciendo una lista enorme. Pero hay algo que quiero aclarar antes de continuar nuestro café número 22: no estoy hablando de España y África como si fueran dos bloques enfrentados, porque no lo son.
África no es un país.
Es un continente enorme, formado por 54 países con historias, culturas, lenguas, religiones, realidades sociales y maneras de vivir profundamente diferentes. Del mismo modo que tampoco existe una única manera de «hacer las cosas en España».
Así que este café no trata de decidir quién lo hace mejor, ni quién lo hace peor, ni ver la situación con el privilegio de mi mirada. Va de algo bastante más incómodo pero realmente importante en nuestra vidas:
¿Qué hacemos cuando aquello que considerábamos ‘normal’ deja de serlo?
Sabéis que a mí la palabra ‘normal‘ no me gusta para describir las cosas que tenemos naturalizadas, o generalizadas, y evito en todo momento usar expresiones como…
- «Esto es lo normal.»
- «Lo normal es hacerlo así.»
- «Lo normal es que…»
Porque, si lo pensamos un momento, eso a lo que te refieres… ¿Es normal para quién?
Porque muchas veces llamamos normal a algo que simplemente conocemos. Y, cuando llegamos a un lugar en el que las cosas se hacen de otra manera, podemos sentir que algo está mal.
Pero no siempre.
Porque a veces algo está mal, y otras veces simplemente es diferente. Y aprender a distinguir ambas cosas creo que es fundamental.
Esta semana en el hospital me he encontrado varias veces pensando: «En España esto no se haría así.», «Madre mía, ¿cómo es que aquí se utiliza X para hacer Y?.»
Y después he intentado hacerme una segunda pregunta: «¿y por qué tendría que hacerse como en España?»
Aaaaamiga…
Y claro, para esa pregunta no siempre tengo una respuesta. Y precisamente por eso creo que es interesante este tema, porque hay cosas que, cuando llevamos muchos años haciéndolas de una determinada manera, dejamos de cuestionarnos.
No porque sean necesariamente mejores, sino porque simplemente son las que conocemos.
Y aquí hay otra parte de esta historia que me parece súper importante:
La migrante aquí soy yo.
Y eso también cambia las cosas radicalmente.
Porque yo soy la que ha llegado a un lugar nuevo, la que tiene un acento diferente, la que no siempre conoce las costumbres, la que pregunta cosas que para otras personas son obvias, la que recibe cada días decenas de miradas de curiosidad, e incluso alguna que otra dificultad.
Pero también diferente para recibir una sonrisa, una ayuda, una atención especial. O incluso un trato diferente por ser extranjera.
Y todas esas experiencias también forman parte de estar aquí. Y de todas ellas me estoy empapando ♥.
Desde hace un tiempo vengo trabajando y reflexionando sobre migración. Pero hay cosas que entiendes de una manera diferente cuando dejas de hablar de «la persona migrante» y pasas a ser tú quien está fuera de su contexto habitual. Porque es así, y solo ahí, cuando comprendes que migrar no es solamente cambiar de lugar. También es aprender códigos, interpretar miradas, preguntar todo el rato, equivocarte, volver a preguntar, sentirte perdida, adaptarte… Y, sobre todo, descubrir que hay cosas que antes dabas por sentadas.
Y quizá por eso esta semana estoy pensando tanto en la curiosidad. Porque creo que hay dos maneras de enfrentarnos a lo diferente. Podemos preguntarnos: «¿Por qué no lo hacen como nosotrxs?»
O podemos preguntarnos: «¿Por qué lo hacen así?»
Parece una diferencia pequeña, pero míralo de esta forma:
La primera pregunta parte de la idea de que nuestra manera es la referencia. La segunda parte de la curiosidad. Y la curiosidad mató al gato, pero también abre un montón de puertas.
Esto también me hace pensar mucho en la Psicología, porque cuando alguien llega a consulta y hace algo que no entendemos…
…Cuando una persona tiene una manera de relacionarse que nos desconcierta…
…Cuando responde de una forma que no esperábamos…
Es muy fácil pensar: «¿Por qué hace esto?»
Pero quizá necesitamos aprender a sustituir algunas veces esa pregunta por otra:
«¿Qué sentido tiene para esta persona hacerlo así?»
Y esta pregunta, lejos de intentar justificar ni aceptarlo todo, nos ayuda a intentar comprender antes de intervenir.
Porque adaptarse no significa renunciar a nuestros valores. Y comprender no significa estar de acuerdo.
- Podemos seguir considerando importante algo y, al mismo tiempo, aceptar que existen otras maneras de hacerlo.
- Podemos cuestionar algo sin despreciarlo.
- Podemos cambiar de opinión.
- Podemos descubrir que algunas de nuestras certezas eran simplemente costumbres.
Y quizá una de las cosas más bonitas de viajar es que, de repente, aquello que parecía invisible se hace visible: tus propias costumbres, tus prejuicios, tus expectativas, tus formas de entender el mundo.
❤️ Quizá no todo lo diferente necesita ser corregido. Tal vez, algunas cosas, solo necesitan ser comprendidas, cuestionadas, aceptadas…
Y otras, sencillamente, dejadas atrás. Pero, para saber cuál es cuál,…
primero necesitamos permitirnos mirar sin asumir que nuestra manera es la única.
Porque quizá la próxima vez que algo te parezca extraño puedas preguntarte:
«¿Es realmente extraño o simplemente es diferente a lo que conozco?»
…
Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte unas preguntas para que reflexiones durante la semana:
🧠 ¿Qué cosas consideras «normales» simplemente porque son las que conoces?
🧠 Cuando algo te resulta diferente, ¿intentas comprenderlo o cambiarlo?
🧠¿Qué pasaría si esta semana sustituyeras un «esto no es normal» por un «quiero entenderlo»?
❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).
Abrir la mente no siempre significa cambiar de opinión, también es estar dispuestx a descubrir que no siempre teníamos razón ♥
Nos leemos el próximo domingo☕.