☕ Café número #16 ☕
Hola a todas/os.
Mi nombre es Nerea, y hace diez años que terminé la carrera de Psicología. Desde entonces, mucha gente ha querido ‘tomarse un café’ conmigo.
‘Y así hablamos un ratito’ -decían-.
Pero realmente sé que lo que querían era un espacio de reflexión, de desahogo o de ayuda.
Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo, te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad.
Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones:
- Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
- Cierra los ojos.
- Respira hondo las veces que sean necesarias.
- Dale un sorbo a tu bebida…
- ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥
💬 Cuando ‘estar animadx’ no resulta tan sencillo…💬
Esta semana ha sido un poquito especial en la consulta, porque ha confiado en mí una persona nueva para comenzar un tratamiento de estimulación magnética transcraneal como parte del abordaje de una depresión persistente.
Mientras hablábamos de su trayectoria para elaborar la historia clínica, pensaba en la cantidad de ideas equivocadas que siguen existiendo alrededor de la depresión, y en cuánto daño pueden hacer.
Seguro que diariamente escuchas a alguna persona decir que se siente deprimida o deprimido porque últimamente está más triste o apagadx como si la depresión fuera simplemente estar triste… Tampoco es sinónimo de ser débil, negativx o que la persona no tenga ganas de vivir o no ponga interés.
Todas las personas sentimos tristeza a lo largo de nuestros días, y puede aparecer por un sinfín de motivos (la pérdida de una persona/animal a quien queríamos, cuando se acaba una relación sentimental/laboral/familiar, cuando un proyecto no sale como esperábamos, cuando atravesamos un momento difícil…).
Y, aunque resulte incómoda y mucha gente hable de ella como parte de las emociones negativas (no, no hay emociones negativas. Hay emociones agradables o desagradables), tiene unas funciones adaptativas:
- Nos ayuda a parar para tomar perspectiva, aunque cueste.
- Nos ayuda a elaborar procesos, aunque duela.
- Nos ayuda a adaptarnos a los cambios, aunque lleve tiempo.
Por eso, la depresión no es solamente tristeza, no siempre se nota desde fuera, no siempre se manifiesta a través del llanto, y no siempre tiene una explicación evidente.
Hay personas con depresión que siguen yendo al trabajo, que sonríen, que se maquillan, que se visten bien, que cuidan de sus hijxs o de personas a su cargo, que salen a hacer la compra, que hablan por teléfono o responden mensajes ‘como si nada’.
Y, sin embargo, sienten que cada una de esas tareas, por simples que parezcan, pesan como si llevaran encima una mochila llena de piedras.
Recuerdo cuando hace más de 20 meses mi vida se desbarató. En ese tiempo, me miraba al espejo y no me reconocía, me comparaba con las fotos de hacía unos días durante uno de los viajes más especiales de mi vida y pensaba que nunca volvería a sonreír de esa forma… Durante ese tiempo, dormía apenas 30 minutos al día juntando dos sillones azules -con suerte, si había de sobra-, mientras vigilaba que mi teléfono no recibiera llamadas de la UCI, o una vez en planta, que ningún monitor marcara unas constantes desajustadas. Y, al amanecer, intentaba ser funcional preparándome los exámenes del máster, atendiendo visitas, gestionando documentos o, simplemente, intentando seguir psicológicamente viva mientras todo a mi alrededor parecía estar desvaneciéndose.
Poco después, cuando entendí que necesitaba alejarme de ese espacio porque estaba acabando con mi vida, puse unos kilómetros de por medio y ahí fue cuando me di cuenta de lo mal que estaba. Sin embargo, la gente me decía ‘lo bien que me estaba sentando estar en Madrid’, mientras yo me pasaba los días y las noches llorando, haciendo lo estrictamente necesario y obligatorio, y sin ganas de ser productiva, útil ni sociable.
Recuerdo ver cómo pasaban las horas y los días sintiéndome dentro de un pozo al que no le veía la luz por ninguna parte. Hasta que un día, la psicóloga que me acompañó en Madrid me dijo: ‘¿por qué no dejas de buscar agua en pozos vacíos?’ Y en ese momento, o quizás unos días más tarde, me di cuenta de que hay cosas que no estaban en mi mano.
Pero otras sí.
Y que, si yo nada cambiaba, nada iba a cambiar a mi alrededor…
Mientras tanto, frases como: ‘anímate‘, ‘lo que necesitas es hacer una nueva vida’, ‘tienes que poner de tu parte‘, ‘tú al menos tienes la oportunidad de rehacer tu vida’ se clavaban en lo más hondo de mi pecho haciéndome sentir culpable, más que animada.
Y, aunque sé que la mayoría de las frases que dicen las personas a la gente que está atravesando situaciones difíciles es desde el cariño, cuando no se acompaña de comprensión, puede resultar realmente doloroso.
Porque nadie le diría a una persona con una sola pierna que caminara más deprisa para curarse antes…
… o a una persona asmática que respire más fuerte…
…o a una persona ciega que ponga más intención en ver.
Sin embargo, seguimos diciéndole a las personas con depresión que sonrían más, que le pongan ganas a la vida, o que le digan a su cabeza que deje de tener pensamientos intrusivos.
¡Como si la voluntad -aunque necesaria- fuera suficiente!
También me parece importante decir otra cosa… No toda tristeza es una depresión, y no toda depresión se parece a la tristeza.
Vivimos en una época en la que, a veces, ponemos nombre de enfermedad a emociones completamente humanas. Y, al mismo tiempo, seguimos minimizando trastornos que necesitan atención profesional.
Estar triste unos días después de una pérdida no significa que tengas depresión, pero llevar meses sintiendo que vivir se ha convertido en un esfuerzo inmenso tampoco significa que ‘ya se pasará’, ‘tiempo al tiempo’.
La depresión no desaparece porque alguien te recuerde todas las cosas buenas que tienes o lo verdaderamente mal que están otras personas en el mundo.
❤️ A veces hace falta tiempo.
❤️ A veces psicoterapia.
❤️ A veces medicación.
❤️ A veces otros tratamientos.
❤️ Y, casi siempre, hace falta algo que cuesta muy poco ofrecer y vale muchísimo recibir: la comprensión.
Quizás el primer paso sea dejar de juzgar el sufrimiento ajeno desde nuestra propia experiencia, porque no sabemos cuánto pesa la mochila que otra persona lleva a cuestas.
…
Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte unas preguntas para que reflexiones durante la semana:
🧠 ¿Alguna vez has sentido que alguien minimizaba tu dolor con una frase hecha?
🧠 ¿Has dicho tú alguna de esas frases sin darte cuenta del efecto que podía tener en la otra persona?
🧠 ¿Y cómo crees que cambiarían nuestras relaciones si, en lugar de intentar arreglar el dolor de quien tenemos delante, aprendiéramos simplemente a acompañarlo?
❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).
La depresión no necesita tantos consejos. Necesita menos juicios, y más compañía ♥
Nos leemos el próximo domingo☕.