Como no puedo ser la psicóloga de todo el mundo, a partir de hoy te invito a que me acompañes un ratito cada domingo -o cualquier otro día de la semana si te viene mejor- mientras te tomas el café de la mañana -o tu bebida favorita-, en este pequeño espacio compartido. La única condición es que te regales estos minutos desde la tranquilidad

Así que, si me permites unas pequeñas indicaciones: 

  1. Ponte una música suave de fondo. Si no tiene letra, mejor. Así no interfiere en la lectura.
  2. Cierra los ojos.
  3. Respira hondo las veces que sean necesarias.
  4. Dale un sorbo a tu bebida…
  5. ¡Bienvenida/o a tu espacio! ♥

💬¿Qué hace que lo que no existe empiece a hacerlo? 💬

Hace unos años me leí un libro llamado ‘El peligro de la historia única‘, de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. En él, esta autora habla de algo tan sencillo como importante: el riesgo de conocer una sola versión de las cosas

Porque claro, cuando solo escuchamos una parte de la historia sobre alguien, dejamos de ver a la persona y empezamos a ver una idea: la que se construye a partir de esa versión creada a través de estereotipos. 

Y esa idea, a veces, nos hace elaborar un juicio, una imagen incompleta que etiqueta y señala a la persona, a veces de por vida. 

Y, sin darnos cuenta, reducimos a alguien a una sola parte de su vida: la persona ‘difícil’, la que se fue sin despedirse, la que ‘no sabe querer bien’, la persona ‘demasiado intensa’ o ‘demasiado fría’. Pero, realmente, nadie es solo eso, porque nadie cabe en una única historia. Y, sin embargo, si solo escuchamos un único relato, esto se convierte en el relato único.

Pero esto no solo ocurre hacia fuera, también nos pasa hacia dentro y, como decíamos en el primer café, terminamos valorándonos en base a alguien que hemos hecho asumiéndolo como algo que ya somos.

¿Cuántas veces has reducido tu propia historia a un solo momento?  A un error… A una relación que no salió bien… A una decisión de la que te arrepientes…

… Y, desde ahí, sin querer o queriendo, te defines. Como si una parte pudiera explicar el todo.

Pero en todo esto hay algo que me parece más importante aún: a veces nos gustaría que las demás personas vieran toda nuestra historia. Pero eso no siempre va a ser así. Porque siempre habrá alguien que se quede con una versión, con una parte, con una interpretación. Y esto duele muchísimo, porque sentimos que no nos están viendo de verdad, o que no nos están entendiendo. 

Pero claro, ¿cómo podemos salir de este bucle? Asumiendo algo muy muy clave: 🤔No puedes controlar la historia que las otras personas construyen sobre ti, pero sí puedes decidir cómo te posicionas ante ella 🤔.

    ♥ Puedes elegir qué explicas, y qué no.
    ♥ Puedes elegir a quién le das acceso a tu historia, y a quién no.
    ♥ Qué opiniones decides escuchar, y cuáles no.

Así que, aunque duela, ya sabes que el cambio se consigue haciendo algo diferente, y eso implica hacer algo incómodo. Porque siempre habrá personas que no te entiendan, que se queden con una versión, que no vean todo lo que eres. Y, aún así, seguirás siendo tú ♥.

Antes de terminar este café contigo, me gustaría dejarte algunas preguntas para que reflexiones durante la semana:

🧠 ¿Qué historias te han contado sobre ti que has terminado creyendo?
🧠 ¿En qué momentos sientes que no te ven como realmente eres?
🧠 ¿A quién le estás dando acceso a partes de ti que quizá no son un lugar seguro?

❤️Si te animas, me encantaría leer tus reflexiones aquí abajo, o en mis redes sociales (@nerea.psicologa / @samayoon.psicologia).


No todo el mundo merece conocer todas tus partes, y no todas las miradas son un lugar seguro desde el que construirte.


Nos leemos el próximo domingo☕.

Añade aquí tu texto de cabecera

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *